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Quiet book #3. Nora.

miércoles, 8 de marzo de 2017

¡Buenos días, y bienvenidos un día más a (im)possible things!

En mi última entrada os mencioné que había pasado las navidades algo atareada con la máquina de coser, y hoy por fin os traigo el proyecto que estuve haciendo: mi tercer Quiet book, para una preciosa niña llamada Nora, que cumplía un añito.


Las que os paséis de vez en cuando por el blog habréis descubierto ya que hacer éste tipo de libros de aprendizaje ha sido todo un descubrimiento para mi, puesto que me parecen el regalo perfecto para cualquier niño pequeño: le permiten aprender jugando, y desarrollar el interés por los libros cuando aún son muy pequeños y prefieren jugar.

Además, son totalmente flexibles y personalizables, puesto que la temática, las actividades y los colores pueden variar completamente según los gustos de la persona que los encargue. Es por eso que cuando la mamá de Nora me pidió éste Quiet book para ella, me emocioné con todas las posibilidades que me brindaba.

También he provechado la oportunidad de este quiet book para estrenarme en youtube, con un vídeo donde podéis ver todas las páginas de actividades y su uso; aunque también os las describiré a continuación. Podéis acceder directamente desde la foto de la portada, o verlo a través del siguiente enlace. ¡Espero que o guste!


El libro está dividido en 5 bloques de actividad, cada uno de ellos de dos páginas, que buscan el aprendizaje de diferentes tipos de habilidades, desde abrir cremalleras hasta identificar números, colores o formas.

Algunas de las páginas son viejas conocidas mías, como la mariquita y las flores del primer bloque, pensadas para aprender a guardar y colocar objetos por medio de botones; mientras que otras son totalmente nuevas, diseñadas específicamente para éste libro o modificaciones de algunos diseños que realicé para quiet books anteriores; como es el caso del árbol de las estaciones y una página sobre fenómenos meteorológicos, del segundo bloque.


Los dos bloques siguientes están pensados para fomentar la asociación de formas, tamaños y colores. He intentado incorporar el mayor tipo de formas y colores posibles, de manera que éstas páginas, de un aprendizaje más clásico, puedan resultar al mismo tiempo divertidas de completar, tanto para reconocer formas como para asociar los números o tamaños.


Finalmente, el último bloque incorpora un concepto nuevo: el reciclaje. De nuevo de una forma divertida, y con actividades complementarias como lo es trazar el vuelo de una mariposa, una serie de residuos deberán clasificarse en su correspondiente contenedor. Aunque ésta (como algunas otras) son actividades un poco avanzadas para un bebé de un año, éste libro acompañará a Nora durante su crecimiento, por lo cual incorpora actividades de distintos niveles.


Y aprovechando que hoy os enseño éste tercer quiet book, quería preguntaros algo: me está rondando la idea de sacar las plantillas e instrucciones para realizar las distintas páginas que tengo diseñadas. Los diseños de todas las páginas están hechos por mí (algunos de ellos basados en imágenes que he utilizado para inspirarme, y otros totalmente personales), y me gustaría saber vuestra opinión sobre el tema.

¿Alguna vez habéis hecho un quiet book, u otro proyecto del estilo?
¿Os gusta/gustaría utilizar plantillas, o preferís diseñarlo vosotros mismos?

Espero que os haya gustado el quiet book de Nora, y ¡estaré pendiente de vuestras respuestas!

Quiet book #2. Libro de sensaciones

lunes, 13 de junio de 2016

¡Buenos días, y bienvenidos un día más a (im)possible things!


Lo prometido es deuda, y después de mucho hablar de él, hoy por fin os traigo las fotografías del libro de sensaciones que estuve haciendo durante el mes de Abril para una niña llamada Daniela. Al contrario que el primer quiet book que hice, la persona que me encargó el libro de Daniela quería que pudiera ser utilizado cuando la niña fuera muy pequeña, por lo que en lugar de realizar un libro de actividades, como era el de Sofía, nos decidimos por un libro de sensaciones.

Aunque no existe una clasificación real para los quiet book (todos se llaman así), para mí la diferencia entre ambos es muy clara. Un libro de sensaciones está pensado para ser usado por niños más pequeños, y su objetivo principal es fomentar la curiosidad y el reconocimiento de formas o texturas. Este libro está pensado para ser utilizado entre los 6 meses y el año o año y medio de edad, donde un niño es muy pequeño para hacer actividades complejas, pero sí se interesa por el color, el movimiento y el descubrimiento.

El quiet book de Daniela tiene 8 páginas de actividades, algunas basadas en ideas que vimos en Pinterest y nos gustaron y otras diseñadas por mí. Salvo la mariquita y la cadena, no tiene piezas que se puedan sacar el cuaderno, aunque sí algunos elementos móviles o deslizantes, por lo que se puede jugar con ellos sin que sea un peligro que la niña se los lleve a la boca.





Dado que era para un bebé, siempre quise que fuera un proyecto colorido, lleno de texturas y diferentes materiales, donde siempre hubiese algo que llamase la atención. Elegí colores muy vivos tanto para el fieltro como para las cintas e hilos, e intenté incorporar cuentas de distintos colores, formas y tamaños así como una variedad de temas, para que cada una de las páginas fuese un pequeño mundo que descubrir.


La mariquita es todo un acierto da igual la edad que se tenga, y qué mejor compañía para ella, con sus puntitos de quita y pon (lo bastante grandes para que un bebé no pueda tragárselos), que un jardín lleno de flores y repleto de texturas. Una de las mejores cosas de éste quiet book ha sido el poder utilizar distintos materiales, algo que he intentado aprovechar al máximo en todas las páginas.
Desde flores de ganchillo a botones en forma de rosa o incluso añadiendo algunos elementos que permiten un cierto movimiento, como estos botones de flor que no van cosidos sobre la tela sino que tienen un pequeño tallo o las cintas dobladas a modo de hoja, el quiet book de Daniela está repleto de color, texturas y posibilidades.

Como puede que os hayáis dado cuenta ya, soy una de esas personas que tienen que conjuntarlo todo. Aunque las páginas de cualquier quiet book son autónomas, tengo la tendencia a querer combinarlas, de forma que cada pareja tenga una temática similar o al menos combinen entre sí. La página de la medusa fue una de las que quien me encargó el libro quería incluir, una preciosidad llena de color y textura donde lo más importante son las sensaciones táctiles de todos esos tentáculos, y me costó un rato dicidir de qué forma continuar con la temática marina para que esta medusa no se sintiera sola en su pequeño océano.
El resultado finalmente fue una adaptación de una de las páginas del quiet book de Sofía. En él, esta página era un ejercicio de parejas, mientras que para el quiet book de Daniela se convirtió en una actividad de movimiento y relación: los peces están unidos entre sí por parejas, de forma que al tirar de uno de ellos, escondes a su pareja.

Además de la textura dada por las algas y por el fondo del mar, donde se pueden esconder los peces, el hecho de poder mover algunos elementos añade un punto de curiosidad al juego.


Aunque parezca difícil de creer, tengo que reconocer que el arcoiris se convirtió en una de las páginas más difíciles de realizar, ¡puesto que me costó mucho más de lo esperado encontrar todas las cuentas de colores!

Y la verdad es que, a pesar de ser una de las páginas más sencillas que tiene el libro, también se acabó convirtiendo en una de mis favoritas. Las nubes, con su textura algodonosa, y las cuentas móviles a través de los hilos se combinan perfectamente, creando una página llena de color y movimiento.
Por otro lado, la página sobre el tiempo es el complemento perfecto, con nubes móviles y una lluvia llena de sensaciones para el tacto. Además, se complementa con un sol cuyos anillos pueden girar unos sobre otros, de forma que todas las piezas de la página pueden moverse de una y otra manera.

Y además, ¡viene con sorpresa!




Después de levantar nuestras nubes, podemos encontrar unos pajarillos que van volando por el cielo, atados con cuerdas para no perderlos y fijados con unos corchetes sobre la página para que sean fáciles de quitar y poner.

La última página, como siempre me pasa, fue la más difícil de decidir, aunque finalmente quedé muy contenta con el resultado. Por un lado, quería incorporar algo que fuera más activo, y que sin sacarse del cuaderno diera la posibilidad de moverlo o cambiarlo de alguna forma: por eso me decidí por esta cadeneta de tiras de fieltro, que puede hacerse y deshacerse e incluso formarse fuera del quiet book.

Aunque tiene que ser abotonada por un adulto, tiene el tamaño perfecto para que un bebé juegue tirando de ella y moviéndola, además de ser muy fácil de agarrar y de poder combinar los colores de tantas formas como se quiera.
Por otro lado, y aunque la última página no fue exactamente como la había planeado en un principio, tanto la combinación de colores como la idea final resultaron mejor de lo esperado.

Estos pequeños gusanos, que pueden aparecer y desaparecer tirando de las cintas en ambos extremos de la página, complementan la necesidad de una activada móvil, donde el movimiento de ciertos elementos tenga una consecuencia.




Y con esto, quedó completo el quiet book de Daniela.

¿Qué os ha parecido? ¿Alguna vez habéis hecho alguno? 
¿Qué actividades le habríais puesto vosotros?

Recordad que podéis encargar vuestro quiet book personalizado a través de
mi tienda en artesanum
O escribiéndome un e-mail para pedir precio sin compromiso a infoimpossiblethings@gmail.com

mi primer quiet book (II)

lunes, 25 de abril de 2016

¡Buenos días, y bienvenidos a (im)possible things!

Sé que he dejado pasar bastante tiempo entre la primera entrada que hice sobre quiet books, en la que os enseñaba las primeras 5 actividades del quiet book que hice para Sofía, algunas de las cuales estaban basadas en ideas que encontré en pinterest (donde hay cientos de ejemplos, plantillas y tutoriales que podéis seguir si estáis pensando en hacer vuestro propio quiet book).

Así que hoy quiero enseñaros las últimas actividades del libro, donde dejé volar un poco más la imaginación variando la temática de cada pareja de páginas, de forma que hubiera una variedad tanto en las actividades como en la decoración y los escenarios.

Emparejando la página de asociar las formas que os enseñé la última vez coloqué otra que tiene que ver directamente con el aprendizaje: los números. En este caso, los números están bordados en cuadrados de fieltro que se pueden quitar y poner desordenados en la cinta inferior, para emparejarlos luego con el número de cuentas que hay en cada línea.

Aunque esta actividad sí que está pensada para un niño de mayor edad, me parecía interesante el hecho de poder usar este quiet book no sólo durante uno o dos años sino como juego y complemento de aprendizaje durante más tiempo.

A continuación tenemos una actividad que se basa en habilidades básicas: ensartar una cinta a través de diversas anillas. En este caso, elegí como diseño el del espacio, donde el cohete sale de la tierra a colonizar planetas y atraviesa un paisaje de estrellas en su ruta.

De esta página se pueden encontrar otros diseños en internet: hay uno muy interesante donde las anillas son flores y hay que pasar una abeja por ellas hasta su colmena, otras páginas numeran cada una de las anillas, para que se pase la cinta por orden sobre ellas, etc

Yo me decidí por el tema del espacio para no sobrecargar el libro de flores, y por añadir una temática diferente a la página, ya que había incluido varios paisajes de campo previamente.
La siguiente página es una de mis favoritas, un paisaje marino con un bolsillo oculto donde se esconden cuatro parejas de animales acuáticos. El objetivo de esta actividad es emparejar los distintos animales, además de su descubrimiento escondidos en el bolsillo. Se incorpora también como complemento un barco deslizante en la parte superior con el que se puede jugar.

Como el libro era para una niña muy pequeña, su madre y yo decidimos dejar todas las piezas posibles atadas con cinta al libro, ya que los niños tienden a tirarlo todo y era la mejor forma de que las piezas no acabasen desperdigadas por toda la casa. Al estar cosidas al final, pueden ser retiradas con facilidad cuando la niña sea lo bastante mayor como para no perderlas.

Seguimos con otra de mis favoritas, y es que aunque no está basada en ninguna página que hubiera visto antes, me interesaba mucho incorporar el tema de la meteorología, no tanto para identificar el tiempo (ya que incorporar palabras en el libro no era adecuado para una niña tan pequeña) sino para entender los distintos fenómenos.

En este caso, el bolsillo superior esconde diversos tipos de fenómenos: nubes con lluvia, truenos, sol... que se pueden ir cambiando para modificar el clima del campo de flores. Además, la página incorpora diversas texturas para añadir un punto de interés a la página y complementar el uso educativo, de forma que también pueda captar el interés de un niño más pequeño.



El tema de la meteorología está asociado, además, con la casa de muñecas de la última página. De esta forma, la muñeca puede moverse tanto por el interior de todas las habitaciones de su casa como salir al exterior y pasear por el campo de flores.

La casa de muñecas se compone de cuatro habitaciones básicas donde podemos colocar a la muñeca: salón, cocina, baño y habitación, divididas en dos plantas. La casa se cierra con unas tiras de belcro con una fachada en blanco con huecos para las ventanas a través de los cuales se ve a la muñeca.


Como habéis visto, todas las páginas del quiet book de Sofía estaban orientadas a algún tipo de actividad educativa, ya que el objetivo era que el libro le sirviese para aprender y jugar hasta aproximadamente los 3 años de edad. Sin embargo, no todos los quiet book tienen que ser educativos: para niños más pequeños se pueden crear libros de texturas o sensaciones, donde haya diversos elementos que pueden ser movidos, escondidos o simplemente tocados.

Este mes de Abril he estado preparando uno de estos libros, para una niña llamada Daniela, y espero poder enseñároslo dentro de poco porque es un contrapunto perfecto a todas las actividades que contenía el libro de Sofía.



¡Espero que os haya gustado!
Recordad que, si estáis interesados, podéis encargar vuestro quiet book a través de mi tienda online o escribiendo a
infoimpossiblethings@gmail.com

mi primer quiet book (I)

lunes, 29 de febrero de 2016

¡Buenos días, y bienvenidos un lunes más a (im)possible things!

Esta semana traigo una entrada en la que llevo tiempo pensando, y es que tengo que reconocer que después de hacer mi primer quiet book las últimas navidades, estoy totalmente enamorada de ellos y todas sus posibilidades. ¿Los habéis visto alguna vez?

Un quiet book (traducido como libro tranquilo, aunque sería más correcto el término libro de sensaciones o libro de aprendizaje) es un cuaderno realizado en fieltro o tela pensado como una ayuda para el desarrollo en niños de 0 a 3 años, que contiene diversas actividades en cada una de sus páginas para que los niños experimenten y aprendan. En mi tablero de pinterest podéis encontrar algunas ideas de páginas para quiet book.



Además de ser un regalo perfecto para niños pequeños, son toda una aventura de realizar, ya que puedes hacer, literalmente, todo aquello que desees. Voy a confesar que me lo pasé genial diseñando todas las páginas, y aunque por motivos de tiempo mi quiet book lo realicé en fieltro y tela, me encantaría comprobar cómo queda incorporar algunas cosas de ganchillo y bordados más complejos, que le añaden un extra de textura al libro.

¿Queréis conocer mi quiet book?

Portada del quiet book.
Lo primero, por supuesto, era el diseño. El quiet book fue un encargo de un familiar para su hija, Sofía, que cumplía un añito de edad. No quería que fuera un libro para niña, sino un cuaderno con muchas actividades, que la pequeña pudiera usar durante los próximos años.

Decidí rápido los materiales: tenía claro que las actividades las haría mayormente en fieltro, y al final me decidí por hacer las páginas con tela (piqué con distintos estampados), que es más suave que el fieltro y haría resaltar lo que hubiera cosido sobre él. Además, la tela me permitía dejar un borde deshilachado, lo que le añadía un punto de textura a las páginas que me encanta.

Decidirme por las actividades para las páginas fue toda una aventura, y una de las cosas más divertidas de todo el proceso de diseño. Aunque se pueden descargar plantillas por internet (y hay muchas preciosas), siempre me ha gustado el proceso de diseñar algo de cero, por lo que me puse manos a la obra a crear mis propias páginas, algunas con ideas que había visto en otros quiet books, otras con cosas que se me iban ocurriendo. También tuve que filtrar muchas de esas ideas, que por falta de tiempo quedaron aparcadas. Sin embargo, una de las mejores cosas de éstos libros tranquilos es que, al estar hechos a mano, pueden ser ampliados en cualquier momento: ¡sólo hay que desatar las cintas y añadir las nuevas páginas en su interior!

La primera página no podía ser otra que éste alegre campo, donde los animales de la granja encuentran su comida. Y, ¿qué mejores animales que aquellos que puedes usar como marionetas?

El punto de textura lo añaden el sol, con los rayos sin coser, y el gusano de cuentas deslizables de la parte inferior.

Una de las cosas que quería en el quiet book era emparejar las páginas, dentro de lo posible, de forma que cada par de hojas quedase conjuntado en un tema. Por eso elegí como segundo diseño este árbol de manzanas, que va acorde con el tema de los animales y el campo.

En ésta página las manzanas, que se pegan al árbol con velcro, se deben separar por colores y guardar en la cesta de la base. Además, el árbol no es plano, lo que añade un punto más de interés a la hoja para un niño, que puede tocar y mover sus ramas.

De entre todas las páginas que hice, la siguiente pareja es una de mis favoritas: mi diseño de dos clásicos en los quiet book, que pueden encontrarse de una forma u otra en casi todos los que he visto por internet, y que quedaban tan bonitos que simplemente tenían que ir juntos.


Vi muchos modelos distintos de la página de la mariquita (algunas en las cuales lo que se guarda dentro de la cremallera no son los puntos, sino mariquitas más pequeñas), pero al final me decidí a diseñar la más sencilla: las patitas, con una cinta rizada, aportan textura, y los puntos son lo bastante grandes para que un niño pueda cogerlos sin peligro.




Las flores fueron una de mis decisiones inmediatas: tenía claro desde el principio que ésta pagina la pondría sí o sí. Me encanta la combinación de colores con el fondo a rayas, y que pueda ser tanto un juego para aprender a abotonar como para unir colores o combinarlos de distintas formas.

La siguiente página era uno de los requisitos de la madre de la niña, y contiene una actividad educativa necesaria para el desarrollo de todo niño: un juego de formas.

La incorporación de los colores, y la gran variedad de formas, le dan un poco de dinamismo a éste juego, y gracias a las cintas, que pueden cortarse cuando la niña crezca, evitamos que las figuras se pierdan.

Como podéis ver, intenté incorporar en todas las páginas alguna actividad educativa, aunque no todos los quiet books tienen que ser así: para niños más pequeños, entre 6 meses y un año, pueden ser páginas de sensaciones, hechas con una variedad mayor de materiales y texturas que puedan llamar su atención. Mi quiet book estaba pensado para se usado por niños entre 1 y 3 años: mientras que ahora, con un añito, Sofía seguramente se limite a tocar las piezas y mover las cuentas de colores, según vaya creciendo irá aprendiendo a realizar las distintas actividades.

Como la entrada se está haciendo ya muy larga, en un par de semanas publicaré la segunda parte del quiet book con el resto de las páginas, y el vídeo donde se ve cómo se pueden usar todas las actividades.

¿Que os ha parecido? ¿Habéis hecho alguno alguna vez, o tenéis pensado hacerlo? 

Recordad que podéis encargar el vuestro a través de mi tienda en artesanum 
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